El Nuevo Nacimiento


 EL NUEVO NACIMIENTO
Juan 3:1-21

Por: Francisco J. González
 
INTRODUCCIÓN:
El nuevo nacimiento es uno de los tres grandes imperativos para cada ser humano.
 
1. El imperio de la muerte, 2 S. 14:14:
Porque de cierto morimos, y somos como aguas derramadas por tierra, que no pueden volver a recogerse; ni Elohim quita la vida, sino que provee medios para no alejar de sí al desterrado.
 
He. 9:27:
Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio,
 
2. El imperio del juicio, Ro. 14:12:
De manera que cada uno de nosotros dará a Elohim cuenta de sí.
 
Ap. 20:11-15:
Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Elohim; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.
 
3. El imperio de la regeneración o nuevo nacimiento, Jn. 3:3-5.
Jn. 1:12-13:
Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Elohim; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Elohim.
En vista de la ignorancia y malentendidos existen acerca de este asunto vital, vamos a considerarlo primero en su forma negativa,

a) No es hereditario o por descendencia.
No de sangre”. El hecho de que una persona nazca de padres cristianos no la constituye cristiana.

b) No por voluntad propia.
Ni la voluntad de carne.” Así como un niño no puede nacer por voluntad propia, nadie puede producir el nacimiento de sus propios esfuerzos.

c) No por intervención humana.
Ni de voluntad de varón, sino de Elohim”. Ningún ser humano, no importa qué posición eclesiástica ocupe, puede impartir el nuevo nacimiento a otro ser humano. Ninguno de los ritos y ceremonias de una o todas las religiones organizadas pueden producir el nuevo nacimiento.

d) No es un cambio físico.
Yeshúa el Mesías tuvo que corregir el malentendidode parte de Nicodemo y mostrarle que se trataba de un cambio espiritual (versos 4-6.)

e) No es un cambio social o geográfico.
La persona así nacida de nuevo no es trasportada de repente al cielo sino que continúa viviendo en esta tierra, pero ahora para agradar a su Señor y Salvador, 1 Co. 7:20-24:
Cada uno en el estado en que fue llamado, en él se quede. ¿Fuiste llamado siendo esclavo? No te dé cuidado; pero también, si puedes hacerte libre, procúralo más. Porque el que en el Señor fue llamado siendo esclavo, liberto es del Señor; asimismo el que fue llamado siendo libre, esclavo es de El Mesías. Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres. Cada uno, hermanos, en el estado en que fue llamado, así permanezca para con Elohim.
 
Col. 3:22-24:
Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Elohim. Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a El Mesías el Señor servís.

f
) No es una compresión intelectual de lo que es nuevo nacimiento. Un hombre puede ser instruido en la religión, ser un pastor, puede llegar a ser un predicador elocuente, y sin embargo no haber nacido de nuevo. Desgraciadamente hay muchos en estas condiciones.

Puede ser que en teoría ellos sepan acerca del nuevo nacimiento, pero no lo hayan experimentado en sí mismos.

g) No es un proceso de evolución.
No es un desarrollo gradual de algún germen de la vida espiritual que esté dentro de nosotros, Ef. 2:2. Los pecadores son descritos como muertos espirituales. La vida no puede desarrollarse donde no existe un principio.

h) No es una reforma
o auto-mejoramiento por medio del cual malos hábitos son abandonados. No es un cambio de moral sino un cambio de hombre.

i) No es una creencia religiosa.
Es posible para un hombre ser sincero en sus convicciones religiosas, ser bautizado, confirmado, llegar a ser un miembro de la iglesia, tomar la comunión, enseñar en reuniones de niños, ocupar un puesto en la iglesia y aún ser un predicador, y sin embargo no haber nacido de nuevo. La necesidad del nuevo nacimiento fue presentada claramente a una de las personas más religiosas, sinceras y morales de su día, Jn. 3:1.
 
¿POR QUÉ DEBE UNA PERSONA NACER DE NUEVO?
El nuevo nacimiento es un cambio espiritual (verso 8.) Elohim solamente puede operar este cambio, Jn. 1:13.
Nótese el verso 7, “No te maravilles”. La necesidad del nuevo nacimiento es perfectamente lógica y razonable y no debería ser dudada.

1.
Porque el hombre en su estado natural carece de una naturaleza espiritual. (v.6.) Aquí la palabra “carne” se refiere a la naturaleza pecaminosa que una persona recibe al nacer físicamente. A causa de su pecado Adán adquirió una naturaleza pecaminosa y esta naturaleza ha sido trasmitida por nacimiento a cada uno de sus descendientes, Ro. 5:12-19:
Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. Pues antes de la Torah, había pecado en el mundo; pero donde no hay Torah, no se inculpa de pecado. No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir. Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Elohim por la gracia de un hombre, Yeshúa el Mesías. Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó; porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación. Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Yeshúa el Mesías, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.
 
Sal. 51:5:
He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre.
 
El carácter o característica de esta naturaleza pecaminosa llamada “la carne” se describe en Ro. 8:5-8:
Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Elohim; porque no se sujetan a la Torah de Elohim, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Elohim.
 
Es enemiga de Elohim y no se sujeta (o no obedece) a la Torah de Elohim. Por lo consiguiente es incapaz de agradar a Elohim. En otras palabras, el hombre no posee naturalmente la capacidad espiritual que le permita ya sea, entender o disfrutar de las cosas de Elohim, 1 Co. 2:14:
Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Elohim, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

“La carne” puede ser educada, cultivada y barnizada con religión, pero su naturaleza permanece la misma, sin posibilidad de cambiar en su enemistad contra Elohim, y sin capacidad para agradar a Elohim. El nuevo nacimiento es el impartimiento de una naturaleza espiritual o divina, por medio de la cual puede el ser humano entender y disfrutar de la presencia de Elohim. “Lo que es nacido de la carne, carne es”.
 
2. Porque hay un reino espiritual que el ser humano en su estado natural no puede ver ni entrar en él (versos 3, 5.) ¿Qué quiere decir aquí “el reino de Elohim”? Se describe como una experiencia espiritual. Leemos que el “reino de Elohim no es comida ni bebida (es decir material) sino justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo” (Romanos 14:17). Pensemos en dos reinos o esferas: un llamado “el reino de los hombres” y el otro “el reino de Elohim; o uno llamado “la carne” y el otro “el espíritu”. Toda humanidad entra en el reino de los hombres por medio del nacimiento físico el cual le imparte una naturaleza material que la hace apta para vivir en una esfera material poblada de seres humanos. En esta esfera el hombre vive, se mueve y desarrolla su existencia. Ahora bien, ¿cómo habrá el hombre de ser habilitado para ver y apreciar esta otra esfera llamada “el Reino de Elohim”, y entrar en ella? La respuesta es evidente: Debe nacer de nuevo o sea experimentar un nacimiento espiritual el cual le introducirá en la nueva esfera. Por medio de este nacimiento espiritual el hombre llega a ser poseedor de una naturaleza espiritual la cual le hará apto para disfrutar las realidades espirituales que caracterizan al reino de Elohim.
 
Se habla de aquel que es nacido de Elohim, 1 Jn. 3:9:
Todo aquel que es nacido de Elohim, no practica el pecado, porque la simiente de Elohim permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Elohim.
 
Esto nos indica la procedencia del nuevo nacimiento. El nacimiento físico o material es del hombre y de la tierra. El nacimiento espiritual tiene su origen en Elohim y es del cielo.
Ro. 8:9:
Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Elohim mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de El Mesías, no es de él.

Pablo habla de gente que no estaba ya más en la “carne” (en lo que se refiere a su posición delante de Elohim); estaban en “espíritu”. ¿Cómo fueron trasladados de una esfera a otra? Por el Espíritu de Elohim tan pronto como aceptaron a Yeshúa el Mesías como su Salvador.
 
3. Porque el hombre no posee una vida espiritual en su estado natural. El hombre en su estado natural es descrito como “muerto en delitos y pecados”, “ajeno a la vida de Elohim”, no tiene la vida”, Ef. 2:1:
Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,
 
Ef. 4:18:
teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Elohim por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón;
 
1 Jn. 5:11-12:
Y este es el testimonio: que Elohim nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Elohim no tiene la vida.

Así como un cuerpo sin vida física es declarado muerto, así una persona sin la vida espiritual está descrita en la Biblia como muerta espiritualmente, 1 Ti. 5:6:
Pero la que se entrega a los placeres, viviendo está muerta.
 
Lc. 15:24:
porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.
 
Muerte, por lo tanto, significa separación. Para un ser humano el estar separado de Yeshúa el Mesías, en quien está la vida, es estar muerto espiritualmente, Jn. 1:4:
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
 
¿Cómo puede impartirse esta vida espiritual al que está muerto espiritualmente? Veamos lo que Yeshúa el Mesías mismo contesta, Jn. 5:25:
De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Elohim; y los que la oyeren vivirán.
 
Todos los que oyen al Hijo de Elohim, reciben Su palabra y confían en El como su Salvador reciben vida espiritual, o, para decirlo en otras palabras, nacen de nuevo, Jn. 3:16:

Jn. 5:24:
De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.
Jn. 6:47:

De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.

Jn. 10:26-28:
pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.

1 Jn. 5:13:
Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Elohim, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Elohim.
 
¿COMO PUEDE UNA PERSONA NACER DE NUEVO?
Yeshúa el Mesías indica la forma triple en que este nuevo nacimiento se produce.
1
.
Por creer la Palabra de Elohim, Jn. 3:5. El “agua” aquí es el símbolo bien conocido de la Palabra de Elohim, Ef. 5:26:
para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,
Jn. 15:3:
Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.

Sal. 119:9:
¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.
No tiene nada que ver con el bautismo. Otras escrituras muestran muy claramente que el nuevo nacimiento viene por medio de la Palabra de Elohim.

1 P. 1:23-25:
siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Elohim que vive y permanece para siempre. Porque: Toda carne es como hierba, Y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada.
 
Stg. 1:18:
El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.
 
Así como el agua aplicada a nuestros ojos los limpia de aquello que de otra manera oscurecería la visión, de la misma manera la Palabra de Elohim cuando se lee y se cree lava de la mente del pecado sus ideas equivocadas acerca de Elohim y su Salvación. La Palabra de Elohim arroja luz sobre la condición perdida del hombre,

Ro. 3:10-19:
Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda. No hay quien busque a Elohim. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto es su garganta; Con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; Su boca está llena de maldición y de amargura. Sus pies se apresuran para derramar sangre; Quebranto y desventura hay en sus caminos; Y no conocieron camino de paz. No hay temor de Elohim delante de sus ojos. Pero sabemos que todo lo que la Torah dice, lo dice a los que están bajo la Torah, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Elohim;

Muestra el amor de Elohim tal como se ve en su provisión para la salvación del hombre, Jn. 3:16, y el camino por el cual el pecador puede salvarse, Ro. 10:1-17:
Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Elohim por Israel, es para salvación. Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Elohim, pero no conforme a ciencia. Porque ignorando la justicia de Elohim, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Elohim; porque el fin de la Torah es El Mesías, para justicia a todo aquel que cree. Porque de la justicia que es por la Torah Moisés escribe así: El hombre que haga estas cosas, vivirá por ellas. Pero la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo a El Mesías); o, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para hacer subir a El Mesías de entre los muertos). Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Yeshúa es el Señor, y creyeres en tu corazón que Elohim le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado. Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Elohim.
 
2. Por medio del Espíritu de Elohim que viene a morar en el creyente. Al ascender al cielo Yeshúa el Mesías envió al mundo el Santo, para convencer a los hombres de su pecado por medio de la Palabra de Elohim; para convencer a los hombres de su pecado por medio de la Palabra de Elohim; para guiarlos a poner su confianza en Yeshúa el Mesías; para morar en cada persona que cree; para comunicar al cristiano una naturaleza divina (es decir, capacitarlo para percibir las cosas espirituales, y para guiarle a toda verdad, Jn. 16:7-15:
Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado. Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.
 
Ef. 1:13:
En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,
 
Ef. 4:30:
Y no contristéis al Espíritu Santo de Elohim, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.
 
2 P. 1:3-4:
Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia;
 
Gá. 5:22-26:
Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de El Mesías han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.
Al leerse la palabra de Elohim o al escucharla, el Espíritu Santo aplica la verdad al corazón con fuerza convincente, mostrando al pecador su culpabilidad, su condición perdida y desesperada; acto seguido le revela, mediante la Palabra, el camino de salvación por medio de la fe en Yeshúa el Mesías y su obra acabada a la perfección. Tan pronto como el pecado confía en Yeshúa el Mesías es sellado por el Espíritu Santo que viene a morar en él, constituyéndole la posesión adquirida de Yeshúa el Mesías. No es una cuestión de una sensación sino de un hecho. El nuevo nacimiento no se siente.
 
3. Por creer que Yeshúa el Mesías murió como sustituto del pecador, Jn. 3:14-16.
En estas palabras Yeshúa el Mesías mostró con claridad cómo esta nueva vida puede ser adquirida por el pecador. En respuesta a la pregunta de Nicodemo: “”¡Cómo puede esto hacerse!” (3:9), Yeshúa el Mesías usó un incidente relatado en el Antiguo Testamento para ilustrar cómo el nuevo nacimiento puede ser experimentado, Nm. 21:4-9:
Después partieron del monte de Hor, camino del Mar Rojo, para rodear la tierra de Edom; y se desanimó el pueblo por el camino. Y habló el pueblo contra Elohim y contra Moisés: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? Pues no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano. Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo; y murió mucho pueblo de Israel. Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: Hemos pecado por haber hablado contra Jehová, y contra ti; ruega a Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo. Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre una asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá. Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre una asta; y cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía.
 
Una ilustración escogida por Yeshúa el Mesías mismo para demostrar cómo el pecador puede nacer de nuevo.

a) Pecado
, Nm. 21:5. Así como Israel pecó toda la humanidad ha pecado contra Elohim en el pensamiento, en palabra y en hecho, Ro. 3:23:
por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Elohim,

b) Juicio (v. 6)
. De la manera que su pecado trajo el merecido juicio de Elohim sobre ellos, así Elohim ha revelado su ira contra todo pecado, Ro. 1:18:
Porque la ira de Elohim se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad;
Ro. 6:23:
Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Elohim es vida eterna en El Mesías Yeshúa Señor nuestro.

c) Arrepentimiento
(v. 7). Israel reconoció, confesó y buscó el perdón de su pecado. Esto es arrepentimiento, el cual consiste en un cambio de pensamiento lo que a la vez resulta en un cambio de actitud, que por su parte es expresado en un cambio de las acciones. Elohim demanda el arrepentimiento del pecador, Lc. 13:3: Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.

Hch. 17:31:
por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.

Hch. 20:21:
testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Elohim, y de la fe en nuestro Señor Yeshúa el Mesías.

Mr. 1:15:
diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Elohim se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.
d. Revelación (v. 8). “y Jehová dijo: . . .Elohim reveló a Moisés el camino de salvación para estos israelitas mordidos por las serpientes; así también Elohim ha revelado en la Biblia su camino de salvación para nosotros, 2 Ti. 3:15-17:
y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en El Mesías Yeshúa. Toda la Escritura es inspirada por Elohim, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Elohim sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

Ro. 10:8-9:
Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Yeshúa es el Señor, y creyeres en tu corazón que Elohim le levantó de los muertos, serás salvo.
e) Provisión. (v. 8-9.) Una serpiente de metal fue preparada y levantada en el tope de un poste, a la plena vista del campamento de Israel. Jn. 3:14, como Moisés levantó la serpiente de metal de la misma manera Yeshúa el Mesías debió ser levantado en una cruz para proveer salvación para la humanidad mordida por el pecado. En la cruz El llevó nuestros pecados, tomó nuestro lugar, soportó todo el juicio que nuestro pecado merecía y por su muerte satisfizo todas las demandas de Elohim contra el pecador. Elohim ha indicado su aceptación del sacrificio substituyente de su Hijo al levantarle de los muertos, Is. 53:5-6:
Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

1 Co. 15:1-4:
Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que El Mesías murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;

Ro. 5:7-8:
Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Elohim muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, El Mesías murió por nosotros.

f) Condición.
(v. 8). Cualquiera que mirare”. El hecho de que la serpiente de metal había sido levantada, por sí solo no salva. Cada Israelita que había sido mordido debía mirar para vivir. El hecho de que Yeshúa el Mesías ha muerto por nuestros pecados y ha completado la obra de nuestra salvación no habrá de salvar a ningún pecador a menos que éste personalmente crea en Yeshúa el Mesías, que confíe en El como su Salvador y le reconozca como el Señor y Dueño de su vida. Esto es lo que nuestro Salvador quiso significar cuando dijo: “Todo aquel que en El cree . . tenga vida eterna”, Jn. 3:16. Así como no se les pedía a los israelitas que habían sido mordidos que orasen, hicieran buenas resoluciones, pagasen o hicieran buenas obras para merecer la salvación, así los pecadores son exhortados a reconocer su necesidad y confiar completamente en la obra de Yeshúa el Mesías y recibirle por fe como su propio Salvador,

Jn. 1:12
:
Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Elohim;

Hch. 13:38-39:
Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados, y que de todo aquello de que por la Torah de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree.

Ef. 2:8-9.
Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Elohim; no por obras, para que nadie se gloríe.

g) Resultado.
(v. 9). “Vivía”. Tan pronto como un Israelita mordido (que era contado ya como hombre muerto) miraba, recibía nueva vida. ¡Se puede decir que había nacido de nuevo! De la misma manera, en el mismo momento que un pecador culpable y perdido cree que Yeshúa el Mesías murió por sus pecados y le acepta como su propio Salvador, recibe vida espiritual o vida eterna. El Espíritu Santo viene a morar en él y se transforma en un participante de la naturaleza divina y es así nacido de lo alto, regenerado. Esto es el nuevo nacimiento que Yeshúa el Mesías declara ser absolutamente esencial para ver y entrar en el reino de Elohim.

¿CUANDO PUEDE UNA PERSONA NACER DE NUEVO?
El nuevo nacimiento tiene lugar en el mismo momento que un pecador perdido mira a Yeshúa el Mesías y le recibe como su Rey, Señor y Salvador. 
 


AMIGO
Si no conoces al Señor Yeshúa el Mesías, Él esta ahora mismo a la puerta de tu corazón llamándote.
He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Apocalipsis 3:20.
 
Recibele como tu Rey, Señor y Salvador:
! LA BIBLIA DICE QUE HAY UN SOLO CAMINO A LA VIDA ETERNA !
Yeshúa le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Juan 14:6.
NADIE MAS TE PUEDE SALVAR DEL PECADO Y SUS CONSECUENCIAS
 
1. Reconoce que eres un pecador y que has violado la Torah.
2. Disponte a dejar el pecado (arrepentimiento).
3. Cree que Yeshúa el Mesías murió por ti derramando su sangre que renovó el pacto que fue roto en el Sinaí. Cree que fue sepultado y resucitó de entre los muertos a los tres días y tres noches.
4. En oración pídele a Yeshúa que entre a tu vida y sea tu Rey y Señor.
 
ORA A ELOHIM ASÍ: (De todo corazón)
Padre, gracias por mostrarme el camino a la salvación de mi alma. Reconozco que soy un pecador y que he violado tus mandamientos que están escritos en tus instrucciones (Torah) y por lo tanto necesito tu perdón. Perdóname en el nombre de Yeshúa. Me arrepiento de todos mis pecados. Límpiame en la sangre preciosa de tu amado Hijo Yeshúa el Mesías. Hazme una nueva criatura y escribe mi nombre en el libro de la vida. Invito a Yeshúa el Mesías a venir a mi, para que sea Rey y Señor de mi vida. Gracias. En el Nombre de Yeshúa. Amén.
 
Algo importante de observar. El recitar las palabras anteriores no es lo que obtiene el resultado. No hay nada mágico en ellas; cualquiera puede repetir una oración. Es la actitud del corazón y su deseo de orar y confiar en Yeshúa el Mesías lo que cuenta.
 
¿ Recibiste a Yeshúa el Mesías como tu Rey, Señor y Salvador de tu vida ?
Si tu respuesta es sí. Entonces este es el principio de una nueva y maravillosa vida en Yeshúa el Mesías,
Ahora:
1. Lee la Biblia diariamente para conocer mejor a Yeshúa el Mesías. (Puedes comenzar leyendo el Evangelio según San Juan y luego continuar con Los Hechos de los apóstoles). Aprende las Instrucciones dadas por el Creador (Torah) y no desobedezcas mas.
2. Habla con Elohim, orando todos los días.
3. Adora, reúnete y sirve a Elohim junto con otros creyentes en una congregación de sana doctrina, o sea una congregación donde se predique el evangelio completo (Yeshúa el Mesías es el Rey a quien debemos de obedecer como cabeza y Señor. Que Él salva, sana, bautiza en el Espíritu Santo, y regresará nuevamente a la tierra).
4. Deberás prepararte para que seas bautizado en las aguas como dice la Escritura, esto es por inmersión; en el nombre de Yeshúa el Mesías.
5. Testifica a otros de Yeshúa.

 
Si deseas mas orientación puedes contactarnos a:
Avance Misionero Evangelístico Mundial
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Elohim te bendiga,
Francisco J. González