Contesta 3

¿Y por qué los escritores individuales de varios escritos difieren en redacción y personalidad?

 

Al escribir la revelación dada por Dios, "la personalidad del autor humano no fue anulada. Muchos de los libros contienen pasajes que revelan que la preparación previa y las características peculiares del autor fueron utilizadas por el Espíritu Santo y aun pueden ser de importancia para el mensaje". "Al querer Dios dar a su pueblo una serie de cartas como las de Pablo, preparó a un Pablo para escribirlas, y el Pablo que trajo a esta tarea fue un Pablo que escribió de forma espontánea exactamente este tipo de cartas".

Como conclusión lógica del punto anterior, podemos afirmar que la inspiración no debe entenderse en términos de un dictado mecánico ni de escritura automática, ni ningún otro proceso que involucrara la suspensión de la actividad mental del autor humano.

"Se ha empleado la figura de un músico que toca una flauta, y modernamente, la del mecanógrafo que escribe en su máquina de escribir lo que le dictan sin participación personal en la redacción. En este caso, los autores humanos no pasarían de ser instrumentos pasivos, al modo de la flauta y la máquina de escribir. No es posible justificar este concepto por el estudio de la Palabra misma, ya que los profetas y los apóstoles meditan y aprenden antes de hablar, y se distinguen por su temperamento y su preparación, manifestándose rasgos de su personalidad en sus escritos. El Espíritu se vale de personas humanas, obrando a través de sus dones y su experiencia, pero de tal forma que el mensaje que resulta tiene soplo de Dios".

Por otra parte, aunque el autor humano hiciera hasta trabajos de investigación antes de escribir (Lc. 1:1-4), "las Escrituras mismas afirman que el Espíritu de Dios controló al escritor a fin de que no introdujera defecto humano alguno (como historia falsa, descripciones imprecisas o doctrinas erradas) de tal naturaleza que viciara la revelación contenida en el escrito o echara a perder su autoridad".

El hecho de que Dios no borró la personalidad, estilo y condicionantes culturales de sus portavoces no significa que ellos distorsionaron la verdad que tenían que transmitir. En cuanto a su forma, cada libro bíblico es la creación literaria de su autor humano, pero en cuanto a su contenido, es la creación teológica. de Dios. Los profetas (Jer. 1:7; Ez. 2:7; Am. 3:7), el Señor Jesucristo (Jn. 7:16; 12:49) y los apóstoles (1 Co. 2:9-13) reconocieron unánimemente este hecho.